Faltaban pocos días para que se acabara el cole, era verano.
Estábamos en el colegio y faltaba poco para que se acabaran las clases, cuando de repente se oscureció el cielo. Todos nos asustamos y salimos a fuera a mirar. El profesor dijo: - Tranquilos, que sólo es una nube muy grande, será mejor que vayáis a casa porque caerá un chaparrón.-
Así que se suspendieron las clases para el resto del día.
Cuando acabábamos las clases, siempre nos quedábamos a jugar a la plaza, pero como ese día estaba a punto de caer una tormenta no nos quedamos. Aunque Matías se empreñó: - ¡Lo que pasa es que vosotros no queréis jugar a pelota conmigo! - Le intentábamos convencer de que caería un chaparrón, pero el seguía insistiendo, así que los demás nos fuimos a casa. Cuando ya llegué a casa miré por la ventana y ¡estaba cayendo granizo! Entonces vi a Matías escondido en una puerta de una casa tapado con su propia camiseta y MUY pero que MUY asustado. Cuando paró de llover bajé a la plaza y ¡Matías seguía allí! pero no estaba solo, Matías estaba rodeado de gente y entre toda esa gente estaban su madre y el profesor.
Desde que pasó eso, siempre que salíamos al patio Matías llevaba con él un paraguas. - ¡Por si acaso!- decía él.
Narrado por Vivencio Pérez
Escrito por Lua Mendez
Estábamos en el colegio y faltaba poco para que se acabaran las clases, cuando de repente se oscureció el cielo. Todos nos asustamos y salimos a fuera a mirar. El profesor dijo: - Tranquilos, que sólo es una nube muy grande, será mejor que vayáis a casa porque caerá un chaparrón.-
Así que se suspendieron las clases para el resto del día.
Cuando acabábamos las clases, siempre nos quedábamos a jugar a la plaza, pero como ese día estaba a punto de caer una tormenta no nos quedamos. Aunque Matías se empreñó: - ¡Lo que pasa es que vosotros no queréis jugar a pelota conmigo! - Le intentábamos convencer de que caería un chaparrón, pero el seguía insistiendo, así que los demás nos fuimos a casa. Cuando ya llegué a casa miré por la ventana y ¡estaba cayendo granizo! Entonces vi a Matías escondido en una puerta de una casa tapado con su propia camiseta y MUY pero que MUY asustado. Cuando paró de llover bajé a la plaza y ¡Matías seguía allí! pero no estaba solo, Matías estaba rodeado de gente y entre toda esa gente estaban su madre y el profesor.
Desde que pasó eso, siempre que salíamos al patio Matías llevaba con él un paraguas. - ¡Por si acaso!- decía él.
Narrado por Vivencio Pérez
Escrito por Lua Mendez
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