Era un día de verano... de hecho era el primer día de verano. Hacía MUCHÍSIMA calor, así que nos fuimos a bañar al río, que se había convertido en un pantano. Nos quitamos la ropa, y todos pusimos una piedra encima para que no se volara, pero Matías insistió: -¡Yo no pondré la piedra porque no hace viento! - Así que nos metimos en el agua.
Cuando ya salíamos del agua ¡ La ropa de Matías ya no estaba!
El dijo que la podíamos buscar, pero contestamos: - Matías, ya se está haciendo la hora de comer, ¡y si tardamos mucho nuestras madres se asustarán! - Matías se echó a llorar. Pero a alguien se le ocurrió que le podíamos hacer una ropa con hojas de col. A Matías le gustó la idea:- si no hay más remedio...- dijo. Así que le empezamos a construir la "ropa".
Cuando ya habíamos acabado nos pusimos en camino para ir a casa. En mitad de camino nos encontramos a un rebaño de ovejas y cabras. Y fue cuestión de segundas que las cabras se comieran la falda de Matías. Matías empezó a llorar, y entonces vino el pastor y dijo: -¿Pero qué es este alboroto?- Nosotros le explicamos toda la historia de la falda de Matías. El pastor le dejó una manta a Matías. - ¡Gracias! - le contestó.
Así que volvimos a casa. La madre de Matías, en verlo, se asustó, y nosotros le explicamos todo lo que había pasado. Ella le dio una ropa a Matías y dijo que por la tarde le devolviésemos la manta al pastor.
Por la tarde fuimos a devolverle la manta al pastor y también a buscar la ropa de Matías. Fuimos al pantano y Matías se asomó al río, y gritó: -¡Que viene! ¡Que viene! - Nosotros miramos al río y... !era la ropa de Matías que bajaba por el río!
Narrado por: Vivencio Pérez
Escrito por: Luz Mendez
Cuando ya salíamos del agua ¡ La ropa de Matías ya no estaba!
El dijo que la podíamos buscar, pero contestamos: - Matías, ya se está haciendo la hora de comer, ¡y si tardamos mucho nuestras madres se asustarán! - Matías se echó a llorar. Pero a alguien se le ocurrió que le podíamos hacer una ropa con hojas de col. A Matías le gustó la idea:- si no hay más remedio...- dijo. Así que le empezamos a construir la "ropa".
Cuando ya habíamos acabado nos pusimos en camino para ir a casa. En mitad de camino nos encontramos a un rebaño de ovejas y cabras. Y fue cuestión de segundas que las cabras se comieran la falda de Matías. Matías empezó a llorar, y entonces vino el pastor y dijo: -¿Pero qué es este alboroto?- Nosotros le explicamos toda la historia de la falda de Matías. El pastor le dejó una manta a Matías. - ¡Gracias! - le contestó.
Así que volvimos a casa. La madre de Matías, en verlo, se asustó, y nosotros le explicamos todo lo que había pasado. Ella le dio una ropa a Matías y dijo que por la tarde le devolviésemos la manta al pastor.
Por la tarde fuimos a devolverle la manta al pastor y también a buscar la ropa de Matías. Fuimos al pantano y Matías se asomó al río, y gritó: -¡Que viene! ¡Que viene! - Nosotros miramos al río y... !era la ropa de Matías que bajaba por el río!
Narrado por: Vivencio Pérez
Escrito por: Luz Mendez
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